Posted on: 27 marzo 2026 Posted by: miren Comments: 0

¿𝐒𝐢𝐠𝐮𝐞 𝐬𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐯𝐚́𝐥𝐢𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐥𝐢́𝐦𝐢𝐭𝐞 𝐝𝐞𝐥 𝟔.𝟐𝟓% 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐚𝐧𝐠𝐮𝐢𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐞𝐧 𝐛𝐨𝐯𝐢𝐧𝐨𝐬?

www.agproud.com/articles/62932-a-reference-guide-for-the-inbreeding-discussion


GUÍA DE REFERENCIA PARA EL DEBATE SOBRE LA CONSANGUINIDAD
La consanguinidad sigue siendo un tema de interés entre los miembros de la industria láctea. Este artículo analiza cómo los métodos de mejora genética incorporan la consanguinidad en sus cálculos.


Sophie Eaglen (/authors/1506-sophie-eaglen)
3 de Marzo, 2026


La consanguinidad ha sido un tema muy debatido dentro del campo de la genética. Es un tema amplio y a menudo polarizador. Este artículo no pretende defender una postura específica. Más bien, tiene como objetivo proporcionar una serie de puntos de referencia basados en hechos y aclarar términos de uso frecuente para ayudar a los lectores a pensar con mayor claridad a medida que se desarrolla el debate sobre la consanguinidad.


Definición de consanguinidad
La consanguinidad se refiere al apareamiento de individuos emparentados, lo que incrementa la probabilidad de que un animal reciba el mismo alelo (segmento de ADN) de ambos progenitores debido a un ancestro común.

Endogamia de línea frente a consanguinidad
En la mejora de plantas, un término comúnmente utilizado es la endogamia de línea (line breeding). La endogamia de línea es una forma selectiva e intencionada de consanguinidad utilizada para concentrar los genes de un ancestro concreto, intentando al mismo tiempo evitar efectos negativos evidentes. Esto puede sonar familiar. Es importante entender que la endogamia de línea no es genéticamente diferente de la consanguinidad. Más bien, existe una diferencia en la filosofía de manejo entre la mejora animal y la vegetal.


La consanguinidad suena accidental y arriesgada, mientras que la endogamia de línea suena deliberada y estratégica. Sin embargo, ambas aumentan el coeficiente de consanguinidad en los individuos. Muchas líneas de cultivos están más consanguíneas de lo que cualquier vaca lechera podría llegar a estar. Aun así, son plenamente productivas, altamente uniformes y muy predecibles genéticamente. En los cultivos, la consanguinidad es una herramienta más que una preocupación, y a menudo es incluso el objetivo.


Este contraste es útil, no porque el ganado lechero deba gestionarse como los cultivos, sino porque nos recuerda que debatimos los términos a través del enfoque con el que hemos aprendido a utilizarlos.
La consanguinidad no es intrínsecamente mala, pero puede dar lugar a consecuencias negativas.


Las tendencias de consanguinidad están aumentando
La consanguinidad es una consecuencia normal de la selección genética. La presión de selección incrementa lentamente el parentesco dentro de una población. A medida que la selección genética se intensifica, también lo hace la tasa de consanguinidad.


Los genetistas y criadores de animales están formados para maximizar el progreso genético por generación en rasgos de importancia económica. Con el desarrollo de la inseminación artificial, los modelos de evaluación genética y la selección genómica, la industria se ha vuelto muy eficaz en alcanzar este objetivo. El progreso genético por generación es más rápido que nunca y, por lo tanto, también lo es el aumento del parentesco.


Nuestras tendencias de consanguinidad lo demuestran. Estas tendencias suelen ser más pronunciadas en países y razas donde la selección genética es más intensa. Con el tiempo, cualquier programa de mejora que aplique una selección constante incrementará el parentesco de la población.

El límite del 6.25% de consanguinidad
Durante años, un umbral máximo de consanguinidad comúnmente utilizado en la mejora del ganado bovino fue del 6,25 %. Este es el coeficiente de consanguinidad de un individuo cuyos padres comparten un abuelo común, según la genética clásica basada en pedigrí. Este valor se convirtió en una guía práctica en la cría de ganado porque muchos estudios clasifican los niveles de consanguinidad a partir del 6,25 % para evaluar el inicio de la depresión por consanguinidad. Sin embargo, estos estudios se realizaron en gran medida antes del desarrollo de la selección genómica y, por tanto, se basan en la consanguinidad de pedigrí en lugar de la genómica.


En la actualidad, el límite del 6,25 % ha perdido relevancia. Si los productores intentan mantener este valor clásico, es probable que comprometan seriamente el progreso genético, ya que el mérito genético de la descendencia resultante puede ser inferior al de sus madres.


Otra medida más antigua pero respetada es el límite de la tasa de consanguinidad, que describe la rapidez con la que la consanguinidad se acumula en una población de una generación a la siguiente. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recomienda mantener esta tasa en torno al 1 % por generación para ayudar a conservar la diversidad genética en las poblaciones ganaderas. Actualmente, las poblaciones globales de Holstein muestran tasas de consanguinidad de aproximadamente el 1,2 % por generación, ligeramente por encima de este punto de referencia.


Consanguinidad tras la selección genómica
La aparición de la selección genómica ha incrementado el progreso genético, pero también nos ha ayudado a comprender mejor la consanguinidad. Donde antes teníamos que basarnos en relaciones asumidas a través de los pedigríes, ahora podemos analizar el ADN y saber que las relaciones de parentesco del pedigrí son un promedio. La cantidad real de parentesco por individuo varía. Por lo tanto, las estimaciones de consanguinidad genómica son más precisas que las estimaciones basadas en pedigrí y deberían utilizarse siempre que sea posible.


Consanguinidad antigua vs. nueva
La llegada de la genómica también nos ha enseñado que existe una diferencia entre la consanguinidad antigua y la consanguinidad reciente. La consanguinidad antigua (el compartir genes de un ancestro lejano) implica que ha habido una selección repetida de rasgos positivos y que las mutaciones perjudiciales no han aparecido o han sido eliminadas. Por ello, se considera de menor riesgo que la consanguinidad reciente, que aún no se ha manifestado como buena o mala, y en la que las mutaciones pueden seguir ocultas. Por lo tanto, los programas de cría se centrarán más en reducir el parentesco entre familiares cercanos que en preocuparse por la coancestría más profunda en el pedigrí.


Defectos genéticos
Los datos genómicos también han mejorado nuestra capacidad para monitorizar, detectar y gestionar defectos genéticos. Una vez que se identifica un defecto, toda la población genotipada puede ser analizada, y se puede comunicar el estado de portador, lo que permite a los criadores evitar apareamientos entre portadores.


Las pruebas genéticas también hacen posible identificar defectos específicos y ajustar los programas de cría para eliminarlos gradualmente de la población. La selección genómica ha ido de la mano de un aumento de la consanguinidad debido a una selección intensa, pero también ha proporcionado las herramientas necesarias para gestionar estos efectos secundarios de manera más eficaz.


Coeficientes de consanguinidad, EFI y GFI
El Consejo para la Mejora Genética del Ganado Lechero (CDCB, por sus siglas en inglés) ofrece a los productores múltiples parámetros de consanguinidad sobre sus animales y los toros que pueden estar utilizando. El CDCB también corrige la consanguinidad en los modelos estadísticos de sus caracteres. Esto significa que las habilidades de transmisión predichas (PTA) publicadas se ajustan, o se penalizan, en función de la contribución de cada animal individual al nivel de consanguinidad de la población.


Coeficientes individuales de consanguinidad
El coeficiente de consanguinidad individual de un animal indica cuán consanguíneo es ese individuo (en porcentaje) o cuánta diversidad estimada existe en su genoma. El CDCB calcula tanto un coeficiente de consanguinidad basado en el pedigrí como uno genómico, si el animal ha sido sometido a pruebas genómicas.


Aunque el coeficiente de consanguinidad dice algo sobre el nivel de consanguinidad dentro del animal, es irrelevante para las decisiones de apareamiento. Si un toro altamente consanguíneo se cruza con un individuo no emparentado, su descendencia no será consanguínea. Los estados de portador de los defectos genéticos que el toro pueda tener se publican. Los coeficientes de consanguinidad en hembras pueden ser útiles para analizar tendencias y supervisar la gestión de la consanguinidad.

Consanguinidad futura estimada
Un toro puede ser altamente consanguíneo, pero tener un bajo nivel de parentesco con la población. Para indicar en qué medida un animal puede afectar el nivel futuro de consanguinidad de la población, el CDCB publica métricas de consanguinidad futura estimada (EFI, por sus siglas en inglés). La EFI nos indica cuánto creemos que un animal puede cambiar la consanguinidad en la población.


La EFI se calcula estimando el parentesco basado en el pedigrí del toro con todas las hembras genotipadas nacidas en Estados Unidos en los últimos 48 meses. Este grupo se actualiza cada cuatro meses en la evaluación oficial de sementales. La PTA de un toro se ajusta según la diferencia entre la EFI del toro y la EFI media de la población base (que actualmente son las vacas nacidas en 2020).


Por lo tanto, se puede esperar que la EFI de un toro cambie con cada evaluación de sementales y en cada cambio de base. El porcentaje de EFI que se publica tampoco refleja el parentesco de ese toro con tu rebaño. Es simplemente una medida que indica cuán relacionado está ese toro con la población lechera estadounidense genotipada más joven, dentro de la raza.


Consanguinidad futura genómica
La consanguinidad futura genómica (GFI, por sus siglas en inglés) proporciona la misma medida que la EFI, pero basada en el parentesco genómico del toro con la misma cohorte de hembras genotipadas nacidas en los últimos 48 meses. De manera similar, cambia con cada evaluación de sementales y con cada cambio de base, y se estima dentro de la raza.


Dado que los coeficientes de parentesco genómico son más precisos al no basarse en supuestos del pedigrí, esta medida es más exacta que la EFI. Dicho esto, tanto la EFI como la GFI se basan en una cohorte de hembras genotipadas, y se puede debatir si este grupo es representativo de toda la población lechera de EE. UU. Al igual que la EFI, la GFI no refleja el grado de parentesco de ese toro con el rebaño individual.


¿Por qué no reducimos la velocidad?
Maximizar el progreso genético siempre ha sido el objetivo en la cría de animales para muchas características, incluidas aquellas sensibles a la depresión por consanguinidad, como la fertilidad y la salud. Gracias a estos esfuerzos, las ganancias genéticas suelen ser mayores que el costo de la depresión por consanguinidad. Con los niveles actuales de consanguinidad, imponer un límite estricto ralentizaría significativamente el progreso. De hecho, la descendencia podría mostrar un mérito genético menor que sus padres, lo que reduciría la efectividad general del programa.


Es importante darse cuenta de que los programas de cría actualmente no están cruzando parientes cercanos en busca de un máximo beneficio. Están cuidadosamente diseñados para equilibrar la mejora genética con el riesgo de consanguinidad. En teoría, es posible implementar modelos que ralenticen tanto el progreso genético como la acumulación de consanguinidad. Pero, al igual que es posible conducir a 30 mph en todas partes porque es más seguro, no es práctico. En la realidad, los modelos de negocio de la industria y las demandas del sistema alimentario hacen que sea casi imposible “levantar el pie del acelerador” sin sufrir pérdidas financieras significativas. La solución no es disminuir la velocidad; es aprender a gestionar la consanguinidad mientras se continúa con el progreso genético.


Lagunas de conocimiento e investigación futura
Al igual que los pedigríes, las estimaciones de consanguinidad dependen en gran medida de la exactitud y la integridad del pedigrí. La información de consanguinidad genómica depende de la precisión y la completitud de nuestros datos genómicos. Tras veinte años de selección genómica, la industria ha logrado grandes avances en la identificación de variantes genéticas en el genoma bovino. Dicho esto, nuestras evaluaciones genómicas, que incluyen el parentesco genómico, se basan en una única variante genética: el polimorfismo de un solo nucleótido (SNP).


Una de las preocupaciones del alto nivel de consanguinidad es la pérdida de diversidad genética. Un argumento que se plantea con frecuencia es que todavía existe una amplia variación genómica, ya que seguimos logrando progreso genético, lo cual es cierto. Sin embargo, hay que reconocer que esta conclusión se obtiene desde la perspectiva de evaluaciones genómicas basadas en SNP. Es posible que se esté perdiendo diversidad genética en regiones del genoma que aún no están bien cartografiadas ni comprendidas.


Con la continuidad de la investigación, los futuros avances en genómica sin duda nos proporcionarán mejores herramientas tanto para comprender como para gestionar la consanguinidad en beneficio de nuestra población lechera.


Conclusión
Aunque los mensajes en nuestra industria sobre la consanguinidad pueden ser contradictorios, los hechos son claros. Las tendencias publicadas muestran una trayectoria fuertemente ascendente de la consanguinidad. Esto es una consecuencia natural de una alta intensidad de selección y de un rápido progreso genético. Ese progreso ha generado avances genéticos significativos que, según las estimaciones actuales, a menudo superan los costes económicos de la depresión por consanguinidad. Al mismo tiempo, todas nuestras estimaciones se basan en el estado actual del conocimiento científico del genoma animal, y ese conocimiento sigue mejorando.

Entrar en pánico por el aumento de la consanguinidad no es productivo; lo importante es gestionarla. Existen diversas herramientas disponibles, siendo los programas de apareamiento los más eficaces.


La EFI y la GFI reflejan el parentesco de un animal con la población genotipada en general, no con un rebaño específico. Evitar toros basándose únicamente en estas métricas puede suponer perder genética valiosa. La prioridad debe ser gestionar la consanguinidad en la descendencia mediante programas de apareamiento estructurados y registros de pedigrí precisos.


Podemos confiar en que la investigación en curso seguirá proporcionando nuevos conocimientos y herramientas prácticas para comprender y gestionar la consanguinidad, tal como ha ocurrido en el pasado. Con un conocimiento claro y buenas prácticas de manejo, no hay motivo para alarmarse; la consanguinidad puede gestionarse eficazmente mientras se continúa avanzando en el progreso genético.

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